jueves, 20 de diciembre de 2012

Compañeros



Marcus
Estos últimos días, han sido complicadillos en el trabajo y con fines de semana completos de nueva gente y conocidos. Ya empiezan a entrar los nuevos proyectos del 2013 y parece que ahora me darán más independencia, pues los dos primeros meses ha habido algo de manga ancha, pero ahora empieza mi andanza laboral sola. Es cierto que no he dado mucho bombo a mi trabajo aquí por no aburrir al personal, pero sí que he hablado poco de mis compañeros, que son al fin y al cabo con quienes paso tantas horas de mi exilio. He de decir que he encontrado de todo, aunque siempre es mejor empezar por lo bueno: por ejemplo, mis dos compañeros de despacho. Rompen las expectativas de alemán silencioso y aburrido, no la de trabajador. Me advertían de que me iba a aburrir como una ostra aquí y que el silencio era sepulcral. Bien. Yo solo sé que Marcus no hace más que hacerme coñas marineras con que es mi latin lover y que le encantan las mujeres latinas (claro, está casado con una brasileira), no pierde ocasión de hacerme la broma de que me está tirando los trastos o soltarme alguna frase pícara en castellano o imitarme pronunciando con acento español palabros alemanes. A raíz de un proyecto que llevé con Siemens hace unas semanas con mi otro compañero, ha decidido llamarnos Mr. and Mss. Siemens. Anteayer apagué la luz del despacho en vez de encenderla (recordemos, ni papa de alemán) y se levantó y empezó a cantar a lo Barry White y a bailar en plan striptease. La última moda es que, al oir la típica musiquilla de espera en el teléfono de Mozart o cualquier otro clásico pone el speaker, se levanta y me tiende la mano para empezar a bailar un minué. Es además chiquitillo y delgado, lo que no se comprende porque no para de bajar a la panadería que tenemos en el sótano del edificio a comer cualquier guarrindongada de las que tienen allí (toooodo light, claro).

videoTobias es nuevo aquí desde julio; me consta que la marcha de su compañero a mi puesto en Madrid le ha hecho sentirse un poco perdido, porque era como su “Padrino” laboral. Sin embargo, a mi no me ha echado en cara nada, al contrario: todos los días me cuenta alguna historieta de Múnich o me señala en estas magníficas vistas que tenemos algún punto de la ciudad y me cuenta un poco qué es o me cuenta alguna costumbre o me pregunta cómo se dice tal o cual en mi idioma. Le encanta España (creo que eso aquí no es ninguna particularidad, todos están enamorados de España) y quiere aprender este año la lengua de Cervantes, pero por el momento solamente sabe decir “me gusta el orujo y el carajillo acompañados de chopitos y pimientos del padrón”. Mientras trabajamos, de vez en cuando levanta la cabeza como si acabara de recordar algo y me suelta algún otro alimento o bebida o una frase de Bob Esponja (algo que les divierte a los dos que se haya traducido al Castellano, y ya no dicen más “Sponge Bob”).
Luego está Christine, mi “madrina”. Tía inteligente y trabajadora donde las haya, estoy aprendiendo con ella lo indecible. Y no solo de las diferencias entre el derecho español y el alemán y de cómo funcionan las cosas aquí, sino de su particular perspicacia a la hora de encontrar problemas y soluciones; desde el primer momento me ha ido guiando también en cómo llevar a mi jefe y que le consultara si tenía algún problema, me ha dado consejos muuuy valiosos. Tenemos la misma edad, y ella está deseando salir de farra conmigo pero tiene un niño pequeño y se lamenta de no poder hacerlo… claro, es que estuvo estudiando en Salamanca, ciudad juerguista donde las haya, y cuando ve a un español está deseando revivir sus años de juventud en tierras castellanas. Me ha pedido que en enero le reserve un finde y que le coloca el niño a su marido, la muy cachonda.

Gerburg Maria de todos los Santos

Y la mejor para mí, mi querida Gerburg. Es austriaca y completamente distinta de todos, muy irónica y con mucho sentido del humor. Desde el minuto uno nos caímos bien, no se calla nada de lo que piensa y es muy rebeldona, por eso no cae bien a todo el mundo. El caso es que ha vivido dos años en Chile así que siempre hablamos castellano, aunque es muy gracioso oírle hablar con expresiones chilenas en vez de las españolas a la par del acento alemán. Con ella salgo todos los fines de semana a hacer algo, habitualmente a clase de yoga y comida en un restaurante indio con su buena amiga Kaila, que es de Bombay. Kaila, a su vez, está saliendo con un chico del mismo pueblo de Cuenca donde estaba el campamento al que yo iba de pequeña, campamento al que también él iba. El mundo es un pañuelo lleno de mocos! Gerburg me dijo que ante la imposibilidad de pronunciar su nombre, la llamara María. Yo he decidido que como cada uno se llama como le puso su madre (bueno, en el mío, mi padre) nada de cambiarle el nombre, así que creo que después de dos meses aún no he conseguido pronunciar su nombre ni una sola vez bien, espero hacerlo dentro de cuatro meses!
En el extremo opuesto siempre hay alguien, como la “ser” que está en mi departamento pero que jamás se ha dirigido a mí. Me consta que habla inglés porque las reuniones de equipo son en ese idioma en deferencia a mi, pero fuera de esas reuniones, solamente habla en alemán y se dirige a cualquier persona que no sea yo, siempre con el mayor desprecio. Tardé en darme cuenta pero al final lo hice, y empecé a observar cómo era la única que no cambiaba de idioma ante mi presencia, la única que al cruzármela por el pasillo no me saluda ni me miraba, la única que me obviaba… por lo que parece hace lo mismo con todos los extranjeros. Tengo que indagar entre su árbol geneaológico porque el apellido Hitler y Nietzsche están ahí escondidos fijo y no estoy muy lejos de Dachau!
Mañana me voy a casa a pasar unos días, y tal vez desde allí me vaya dando cuenta de otras cosas que merezca la pena contar. Hasta el año que viene!


jueves, 13 de diciembre de 2012

Augustiner-am-platz


Regalo de mis compis para que no se me olvide lo importante
Cena navideña superada. La idea era reunirnos todos con nuestro director a eso de las 14.30, discurso sobre cómo ha ido el 2012, agradecimientos, entrega de regalos, visita a un Christmas Market y cena en el centro.  Pero la nevada que cayó ese mismo día cambió un poco los planes. En mi departamento no solamente están los abogados de Munich, hay una parte importante que se encuentra ubicada en Hamburgo, la otra ciudad más rica de Alemania (osea que estamos en una empresa “pija”). Así que es complicado saber quién lleva qué, a mis compañeros de Hamburgo les he visto en las reuniones semanales por video conferencia pero realmente no sé quién es quién ni a qué se dedican. Acordarse de los nombres alemanes es complejo.
Idealo
El caso es que vinieron los hamburgueses y tuvimos la reunión con el jefe, que habló todo el rato en inglés en deferencia al Checo, también recién llegado, y a mí. Después vino la parte divertida: cada uno teníamos que traer un regalo envuelto, a modo de amigo invisible, que consistiera en algo feo y totalmente inútil. La gente me había recomendado buscar en casa algo horterilla y que me sobrara, pero mi casero no tiene muchas cosas en casa (vamos, tengo los muebles justos, tuve que pedirle una mesilla de noche para poder apoyar la lámpara de pinza que me había dejado tan generosamente) y cómo eché de menos un bazar chino para comprar cualquier chorrada como un gato-ruizmateos o una lámpara-culo. Al final me conformé con regalar un bote de pimentón de la vera con un cuchillo para comer, ya que por algún motivo desconocido, mi compañero español que volvió a Madrid, me dio cosas que le sobraban de su casa, entre ellas cinco botes de pimentón de la vera. Algún día le preguntaré. Por el momento ya me he desecho de uno.
Algunos regalos fueron un bono para ponerse botox, un cojín con mangas para meter las manos y calentarlas, tres radiocasettes de un tío que parecía Georgie Dahn pero con dos añitos más de rayos UVA, una loción de coco…  A mi me tocó un DVD de una peli de Keanu Reeves del año 2000, “The Watcher”, que ni sabía que existía, y un reloj de mesa roto. Lo peor fue que tras el discurso del jefe nadie más se acordó del inglés como idioma para comunicarse…
Augustiner-am-plaz de cena navideña
Luego los más locos se fueron al mercadillo de Sendlinger Tor, yo como ya estoy JARTA de mercadillos y mis compañeros más cercanos no iban, me quedé trabajando en la oficina hasta las 6 y cuarto, que me fui con Tobias (o Tobaias como le llama mi jefe para demostrar lo bien que pronuncia el inglés) al Augustiner-am-platz. Pero poca juerga porque sólo se acordó de hablarme en inglés la secre del director, que es turca pero ha vivido 18 años en California, y el Checo, que tiene un sentido del humor…mmm… escaso. Me comí el plato recomendado de la casa, un cacho cerdo frito, un cacho pato frito, chucrut morado y la noodlekartoffel, que es pasta echa con patata y a modo de bola, sirve para mojar la salsa educadamente pero por si misma no sabe a nada. La comida bávara es demasiado densa, mucho cerdo, mucha salsa, mucha patata y mucha cerveza.  Aquí mantener la línea es todo un reto y no creo que lo consiga.

martes, 11 de diciembre de 2012

Cosas comunes

Aunque voy cogiendo algunas cosillas, otras me cuesta un poco. Aquí, como en todas partes, los abogados somos un poco "odiados", somos los malos de la película, los que decimos "no, eso no te lo lleves a la boca que te puedes atragantar, caca" con la consiguiente palmadita en la mano. Sin embargo no puedo ni imaginar lo que sería sacarse la carrera de derecho aquí porque es el país donde más reglas existen, y ya sabemos que "el desconocimiento del derecho no exime de su cumplimiento". Tener un buen abogado de confianza es un seguro de vida, aquí no se andan con chiquitas y te demandan a la primera de cambio, cuando en España muchas veces ni se plantea y otras se queda en una mera amenaza. Si hasta te hacen firmar una servilleta para cualquier pequeño préstamo... lo cual choca con su política de mutua confianza entre alemanes que parecía que era la clave del estrellato.


Ejemplo: existe una norma que impide a los niños tirarse bolas de nieve en el recreo. Bien jurídico protegido: Porque puede ser que pase una camioneta por la calle, el niño no tenga puntería alguna, le de al señor conductor en el parabrisas, ups sin querer, éste arranque en ese momento y zasca, atropelle a la viejita que pasaba por el semáforo con su carro de la compra. Lógico, no? No sé cómo en otros paises no se nos ha ocurrido... ah, porque no nieva tan a menudo! Y porque sabemos que los niños deben crecer jugando y sin que podamos pretender que los padres estén encima a todas horas o, en su defecto, la profe. En fin, son innumerables las normas cívicas a seguir que pueden acabar con tus huesos en la cárcel o incluso arruinarte pagando alguna desemesurada multa, mismamente no reciclar o tirar al contenedor de plásticos un recipiente de yogur que no ha sido lavado previamente.
A mi con lo que me gusta el trile, estoy encantada, qué de normas a saltarse! qué de agujericos con laguna legal a encontrar! Lástima no tener mi coche aquí para poder superarme. Ahora que soy tan peligrosa que voy con la bici sin una luz de dínamo, jugándome una multa de unos 90 euros pero, qué es la vida sin riesgo? A veces incluso me salgo del carril bici o dejo la bolsa de la basura de plásticos delante de la orgánica porque aún no sé donde coj.... está el contenedor amarillo en mi barrio.
El otro día fui a mi primera clase de Zumba Fitness con Sigi. Resultó que Sigi no era un chica, bueno si... bueno no, en fin, que en su DNI no es una chica, quiero decir. Nos pegó una buena paliza de lo que "ella" pensaba que era una mezcla de fitness y salsa, incluyendo pases toreros (cómo gusta aquí el "oleeee" y el "tourero") y brincos más propios de la canción "salta" que de cualquier baile latino con historia. La verdad es que con eso de que se basa en un sistema de absoluta confianza de unos en otros, qué fácil es para un trilero colarse, porque Sigi ni me preguntó quién era yo ni con qué derecho acudía a su clase. Lo que pasa es que los trileros a veces tenemos nuestra moral, así que al final le pagué.


El viernes mi amiga Gerburg (mi compañera austriaca que habla español y es una persona genial) me llevó a clase de Yoga y con sus amigos a cenar a un indio, y después tomamos una copita. Ella lleva cinco años en Munich y puede contarme todo tipo de anécdotas o usos. Me contó que en Alemania la gente sale si, pero jamás un tío le entraría a una chica ni le diría algo a un par de chicas tomando una cerveza en la barra de un bar, vamos que ni las miran. Así que no saben lo que es un plasta o un piropo o que te lancen los trastos descaradamente mientras estás de charleta, y por lo que parece las alemanas tienen la autoestima por los suelos porque les da igual ponerse un escotazo que llevar una media en cada oreja, el resultado es el mismo. Entiendo ahora el "look" de la Merkel. En fin, aquí la peluquería no la amortizan por lo que veo... y mira qué es cara! Con su extrema practicidad, no hay peluquería en que no tengan un amplio catálogo de precios, dado que el corte, teñido, mechas... etc tiene distinto precio según el largo de tu cabello (muy corto, corto, mediano y largo). Y si hay dudas, cogen una regla. 

Es curioso ver cómo los austríacos, hablando el mismo idioma y perteneciendo a una cultura y zona geográfica tan cercana, son completamente diferentes. Son los alemanes "latinos" que digo yo. Son gente directa que se llevan bien con sus vecinos pero que jamás aceptarán esa tendencia alemana a sentirse algo superiores.  Por el momento no me he podido relacionar con alemanes por el problema del idioma, así que mi círculo internacional se reduce a Gerburg y a Uli, que es una amiga que habla castellano (claro, para eso sale con un chico de Eibar!)

Los bávaros son bastante pijos. Hasta el punto de que no tienen ni un sólo Primark o Decathlon, algo que en el resto de Alemania sí tienen exceptuando Munich y Hamburgo (la otra gran ciudad "jet set"). Menos mal que tengo un Lidl al lado de casa... Pero claro, tampoco hay chinos (en el sentido de "local chino") en los que puedas encontrar cosas tan útiles como papel de envolver a 0,50 euros. Sin embargo salir a comer no es más caro que Madrid, el precio es muy parecido.

Y respecto a los españoles, bueno, veo muchos jóvenes en busca de su primera oportunidad visto cómo están las cosas en España, que luego se encuentran de bruces con la cruda realidad que es que, aqui ni te miran si no hablas un buen alemán, nada de nivel medio o bajo. A eso se le añade el problema que tenemos los extranjeros en encontrar un piso en una ciudad donde sobra la demanda y falta oferta, donde los propietarios pueden elegir entre cientos de inquilinos solventes y pueden tener el piso arrendado al mes de ponerlo en la inmobiliaria, a precios exorbitantes. Yo soy la más "pija" porque la empresa me ha puesto un piso para mi sóla en una buena zona, lo cual es un auténtico lujo.

Qué ganas tengo ya de ir a casa por Navidad ahora que me han desconvocado la huelga de Iberia!!!



miércoles, 5 de diciembre de 2012

Mercadillos Navideños

Este fin de semana sí que me he dedicado a patearme Munich, a pesar de que lleva nevando intermitentemente una semana... uf, qué bonita la nieve pero qué prontito cansaaaaa!
 
 El viernes fui a una cena en un restaurante bastante chulo, pero claro, no era bávaro sino lisboeta. Así que me tiré en plancha hacia el Bacalau grelado, tanto cerdo tanto cerdo no puede ser bueno (y no me refiero a los hombres sino al bicho, que si en España nos gustan hasta sus andares, aqui hasta el horóscopo!). Me supo a gloria a pesar de ser congelado y salirme por un ojo de la cara. A la hora de pagar hay una costumbre que en España sería impensable pero que aqui es bastante práctica, aunque al parecer deriva de la pequeña fama de racanillos que tienen los bávaros, un poco a lo catalán: no se divide nunca una cuenta a tocateja, sino que cada uno le dice al camarero lo que ha consumido, el camarero lo tacha de la lista y así hasta que alguien más decida pagar. Ni siquiera es necesario hacerlo al mismo tiempo. Eso sí, aquí la propina no se da, se "dice". Es decir, si tu importe son 10,50 euros, por ejemplo, tienes que decírle "cóbrame 12 euros". Como los taxistas "quédese con las vueltas". Ahora entiendo algunas miradas de asco de ciertas camareras cuando he ido a pagar, claro pensando "menuda roñosa".

El sábado recorrí Munich de la mano de Anna, una alemana que trabaja en Ingolstadt, a una hora de Munich, en Audi. Estuvimos recorriendo el centro que estaba absolutamente petado de gente por los numerosísimos mercadillos de navidad que recorren de cabo a rabo la ciudad. Los mercadillos de Navidad, generan adicción entre los alemanes, se lanzan a la calle como si no hubiera un mañana, y, aunque son bonitos (para fanes de la Navidad, como Carmen o Ana) ... visto uno, vistos todos. Es decir, los alemanes son cucos, todo lo ponen cuco y parece que se pasan el día construyendo casitas de madera hasta el último detalle. Pero para alguien acostumbrada a mercadillos con el "bragas a 1 euro, señoraaaaa", pues le falta mercancía. Los puestos son cíclicos: comida - gorros - glühwein - guantes -  comida - juguetes - glühwein - adornos navideños - comida - glühwein. No hay mucha más variedad, la gente compra cientos de gorros navideños y adornos y no hay quien no se caliente las manos con el potajillo ese de vino con especias muuuuuy caliente (calientan el vino y también la taza, previamente).

También comimos en un restaurante bávaro (por fin) y conocí las tiendas de especias del cocinero Shuhbeck (el Arguiñano Alemán), que tiene una placita en el centro con numerosas tiendas. Si, porque toda la manzana es suya, tiene una escuela de cocina, una chocolatería, una pastelería  una especiería, un restaurante... todo suyo y, la verdad, apetecible! Y visto lo petado que estaba todo, debió forrarse. Conocí también la "Milla de Oro" de Munich (guau, qué de dinero manejan, madre mía) e intentamos tomar un café en la terraza de un hotel de lujo con vistas increibles sobre Munich pero que no estaba muy acondicionada al frío como si con una mera estufilla de mierda pudieras eliminar los menos un grados que teníamos....

El domingo, intercambio de idiomas y dos mercadillos de Navidad más. Es pasión lo que sienten. Porque mañana voy a otro y me han propuesto otros tres más, yo que no soy muy navideña salvo por las tradiciones (las cervezas de nochebuena, las peleas de la abuela con mi madre, los ojos hinchados de mis sobrinos al levantarse el día de reyes) estoy un poco jarta de papás noeles y renos cantarines dando vueltas en sus cajitas de madera. Hay una tradición que consiste en tener unas velas de adviento, básicamente un centro de mesa de muérdago que en cada esquina tiene una vela, cada una de las cuales se irá encendiendo los cuatro domingos anteriores a Navidad, hasta tener las cuatro encendidas. La otra es que el niño Jesús no está en los belenes, porque no aparece hasta el día 24. Esto es como la costumbre que teníamos en casa de ir avanzando a los reyes magos por el camino de serrín hasta el día 6 que llegaban al Portal, con avasallamiento de pastores incluido. Parece que en España también se hace pero yo no lo había visto. Aunque claro, con la que ha montado el Papa diciendo que ni había mula, ni buey ni reyes magos (aaay váaalgameee) si además le quitan al niño pueeeesss: tenemos un belén ecléctico que no sabemos si es una recreación de una cita de meetic "temática" o qué carajo es eso.
PD: No he tenido narices de sacar la cámara y hacer fotos por temor a que se me gangrenara el dedo. Y tentada he estado de bajarla de google pero estoy empezando a imbuirme de la honestidad alemana.

domingo, 2 de diciembre de 2012

Schnee

Ya sé que corro el riesgo de perder a mis millones de lectores y el premio cervantes al que he sido nominada por no escribir en el blog desde hace 10 días. Lo sé. Por eso perdones, mi idea era escribir una vez a la semana, pero cuando se presentan semanas como la pasada, se hace complicado, no os voy a aburrir con historias de curro porque entonces si tenia dos seguidores lo más probable es que me quede sin ninguno.

Un pequeño resumen anticipatorio de lo acontecido en estos días: Ha nevado. Ha cuajado. Han empezado los mercadillos de navidad. No he probado el Glühwein "entoavía". He comido Scnhitzel y bebido Helles. Me han arreglado la calefacción. La nevera no enfría. No sé comprar mi billete mensual en el metro. Tengo nuevo móvil. He conocido a Anna, Ulrike, Unai, Franz, Cristina, Lorena y Carmen. Tengo que aprender a esquiar. No encuentro bragas de cuello vuelto y con dobladillo. No encuentro el contenedor de residuos inorgánicos ni el de vidrio.

En fin. Estoy pasando un frio de narices, vamos, que me vengo dando cuenta de que todo lo que he pretendido traer de Madrid es absurdo, y eso que llené dos maletas. Ya sé a donde van a ir a parar mis ahorros, y va a ser a prendas de goretex, que cuestan un ojo de la cara y parte del otro, pero parece imprescindible. Hoy he quedado para intercambiar idiomas, y maldita la gana que me hace salir de casa patinando porque al hielo que se formó ayer con la nieve de hace dos días, ahora se suma otra nueva capa de nieve. Hasta mi terraza de casa está congelada (tal vez me sea más útil poner la comida ahí que en la nevera, estoy pensando)... precioso, si, pero para quedarse en casa con la mantita!

Ayer estuve con una amiga viendo los mercadillos de navidad del centro; aquí eso es una locura de gente viendo y comprando todo tipo de cucadas de madera y adornos de navidad, comienod crepes y focaccias y bebiendo Glühwein, que es un vino caliente y dulce con especias y que pega mogollón, porque Don Simón al lado suyo es denominación de origen. Sí, ya sé que todo el mundo sabe lo que es pero me toca explicarlo a mi que soy la expatriada ¿me entiendes? (tono Belén Esteban).

A mediodía comí el famoso filete empanado Bávaro, el Schnitzel, que todo sea dicho, está la mar de rico, recomendación de mi amiga Meri que viene mucho por Alemania por motivos de trabajo además de haber vivido aquí un tiempo. Y también me he cambiado de la Weissbier a la Helles, que es como la Mahou (me puede el sentimiento patrio, lo sé!) porque la primera está muy rica pero en cuanto me tomo dos no manejo el idioma... el español, quiero decir.

De las averías de la casa, poco que contar. Casa reparada y calentita. La vendo para empezar a tener visitas, no os creais lo del frio, es solo que tengo que exagerar y tal, si quisiera saldría en manga corta... Lo malo que mi nevera no enfría lo suficiente y el refrigerador ultracongela, así que tengo que hacer compras cada dos o tres días para no tirarlo todo a la basura, lo cual es un coñazo porque los tres supers más cercanos a casa (Real, Rewe y Lidl) están a dos manzanas y el llevar bolsas no te permite meter las manos en los bolsillos.

Bueno, voy a estudiar un poco de alemán... que tostón!




jueves, 22 de noviembre de 2012

Gestiones

Debo ser muy lenta en hacer gestiones, porque llevo casi tres semanas aquí y ahí sigo, "empezando" a organizarme la vida. Claro que aun me quedan más de cinco meses por delante y, hombre, eso da cierta tranquilidad! Pero aun no he hecho una visita turística como Dios manda porque, entre las horas a las que salgo del trabajo y que el pasado fin de semana no estuve aquí  no ha habido manera. Así cuando enseñe la ciudad a mis visitas me tendré que inventar algún rollo patatero, no creo que luego lo contrasten en google.
Por el momento he decidido hacer un curso de alemán, ese idioma que tan poco me ha atraído siempre y que tan complicado es. He debido preguntar ya en todas las academias de idiomas de la ciudad, incluida la escuela oficial de idiomas donde ayer llegué a las 19.01 (que miré el reloj) y dos funcionarias que estaban de palique y muy bordes me echaron allí de malas maneras y cuando les dije que el chico de abajo me había dicho que subiera me dijeron que era una mentirosa y que no había ningún chico... el globo que me agarré no tiene nombre. Es un gustazo poder meterse con la madre de alguien en español en la cara de la gente sin que se enteren. Amos hombre, a MI! Prefiero a las españolas que pasan de ti o te insultan, pero no las que te empujan de muy malas maneras y te dicen que te lo estás inventando todo.
Es curioso porque he observado que aqui la gente no se habla para pedirse permiso: cuando llegas a tu estación de metro, en Madrid la gente normal (porque luego hay mucho que ha perdido las formas) te dice "perdone, va a salir?". Aquí no, aquí la gente no se habla, se quedan en su sitio, aunque sea al final del tren hasta que se abren las puertas de la estación y luego empiezan a empujar, y no entra nadie hasta que salen todos. En mi opinión eso retrasa bastante la bajada y subida de viajeros, porque claro, tienes que empezar a hacer psicoanálisis mirando a la cara (o a la coleta) a tus compañeros de viaje, escrutarlos y hacerte una auto-porra mental ("tres a uno a que esta tiene cara de que sale pero se queda en medio del vagón en el último momento"). El otro dia un chico me empujó el bolso hacia mi porque consideró que estaba entorpeciendo el paso, que digo yo que habría sido másmejor decirme "señorita, ¿Puede recoger vd. su bolso?" Pero claro olvido que no le habría entendido así que esta forma maleducada de actuar a mi me resulta la mar de práctica!
Así que al final he seguido el consejo de mi amiga Amalia: Alemán, ¿Pa que? ¿Para estarme dos o tres días por semana dándome la paliza de 8 horas seguidas de trabajar (porque paran solo media hora a comer la bazofia de la comida de la Cantina) y luego meterme 3 horas de clase? Que no. Que se trata de disfrutar. Y total, para alcanzar cierto nivel de alemán necesitaría cinco meses... Y tampoco son baratas las clases, así que la balanza se ha decantado por NEIN. Otra cosa buscaré. Acepto sugerencias.
En mi casita todo bien menos la calefacción. No funciona muy allá en el salón, así que le he dado la vara a mi casero porque si no me lo arreglan, chungo lo llevo los tres próximos meses. Esta semana ha empezado el frío de verdad y lleva levantándose nublado toda la semana, pero es una niebla espesa que no se va a la hora, como la niebla de Madrid sino que aguanta ahí dando por saco todo el día. Ayer por la tarde decidió marcharse y dejarme ver un poquito de sol,Vitamina B!!! (o era la C?)
Y en la oficina, reconozco que fenomenal. La gente es muy maja y agradable conmigo aunque entiendo que debe molestarles el tener que estar hablándome todo el tiempo en inglés (bueno, con un par de compañeras, en castellano, lo cual me deja respirar un poco porque intentar explicar las cosas de trabajo en inglés, uf, me suelo aturullar). Hoy mi jefe me ha pedido si pudiera explicarles el sistema judicial y legal español. En inglés. Chupao. Solo tengo que desempolvar mis apuntes de procesal de tercero de carrera y los de constitucional de primero, traducirlos al inglés con el google translator y "voilá". Tu pide por esa boquita...
En fin, afortunadamente no me ha puesto fecha, pero tendré que ir pensando en cómo enfocarlo.
Y luego por algún desconocido motivo me han puesto una pantalla de ordenador que es más grande que la LCD de mi casa (para los de la ESO: la pantalla de la tele plana) y un teléfono IP que puede activar el envío de misiles a Rusia. Según el técnico, es un modelo solamente disponible para directores. Pero nadie entiende por qué me han puesto ese modelo. Lo mejor de todo es que lo he configurado en castellano pero, aún así no sé usarlo, debe ser ese el motivo por el que es un modelo solo para directivos.

martes, 13 de noviembre de 2012

Inexplicables por qués

Tal vez porque hoy ha sido (y sigue siendo) martes 13 me he fijado algo más en cosas que no me gustan que en las que me gustan. Y no por ser negativa sino porque no les encuentro significado.
Para empezar: por qué hacen sábanas de lycra. Aceptamos la ropa interior de lycra como algo aceptado socialmente. Pero señores, tener sábanas de lycra es una auténtica guarrerida alemana. Tampoco entiendo por qué mi casera ha traído sábanas más pequeñas que mi colchón, creo que hoy me tocará dormir en un rinconcito.
Pero todo ello porque hoy he puesto mi primera lavadora. Sí, en la lavadora común del sótano. Llevaba varios días preparando el evento, aprovisionándome de monedas de 50 céntimos para la lavadora y otra para la secadora. Pero cuando he llegado y he visto la lavadora se me han olvidado los programas que mi casera me dijo que pusiera. Total que he bajado en varias ocasiones para ver cómo iba aquello... y nada. Eso ha salido igual de sucio que había entrado. Al final le he hecho tres fotos a los cuadros de la lavadora y la secadora para hacer la traducción simultánea del google y claro, es cuando he visto que le he metido el prelavado y el centrifugado pero el "lavado" no. Así que mañana me tocará el segundo intento. Dejo a modo de prueba el bello collage que acabo de hacer autoexplicativo - el googletranslator en alemán, todo sea dicho, también se las trae-
Luego llevo varios días o más bien desde que vine, limpiando la casa... PERO, no he fregado aún el suelo de la cocina ¿por? pues porque aquél invento español maravilloso denominado "fregona", lo desconocen. El chupachups no (ya sabéis que los españoles lo arreglamos todo poniéndole a las cosas un palito) pero la fregona Nein. Ahora mismo le estoy mandando un correo a un español que vive en Alemania para preguntarle como leches friegan el suelo aqui porque ya he repasado varios super y droguerias sin encontrar un atisbo de fregona. Manda narices porque si no encuentro una en breve, me la traeré en la siguiente maleta que traiga de Madrid y sería la mar de triste porque lo otro que echo en falta es el pela-ajos y el rascador de la vitro, cosas imprescindibles en mi vida. To be continued...

Hay otras cosas que me gustan menos como por ejemplo, la insistencia y reiteración de la siguiente conversación (en inglés):  A: ¿y por cuanto tiempo vienes? B: Pues por seis meses A: Pues Munich es mucho más bonito y agradable en Primavera B: ya, pero qué le voy a hacer A: Es que en invierno es horrible (pausa) ¿Sabes esquiar? B: No A: (Cara de pena en plan queporrasvasahaceraquiseismeses) Schuß. Pues bien, la precedente conversación, con todos sus elementos incluidos y sin faltar ni uno solo la he debido tener ya cerca de seis o siete veces desde que vine. Que si, coññññeee, que ya sé que Munich es más bonito en primavera... Y Madrid, y Paris, y Cuenca, y Villaconejos... Pero que no he sido yo quien ha dicho "me voy a tragar todo el invierno en Munich y luego en primavera que sus zurzan". En concreto la secre de mi jefe hoy me lo ha soltado tres veces: Pues en Primavera se puede hacer tal o cual, pues a ver si te acostumbras al cielo gris porque el cielo azul lo vas a ver poco, pues en invierno esta ciudad es un asco, pues el metro no es necesario cogerlo en primavera... A ver. Que si. Que vale. Que estamos de acuerdo. Pero YA.

Otra de las cosas inexplicables: Ayer vino la tipa de la reallocation agency, vamos, la agencia "criada" pagada por Telefónica para que se encarguen de toda la burocracia de mi traslado, como la inscripción en el registro como ciudadano de Munich (si no, no cuentas para ellos en ningún sentido) o el pago de impuestos. Bien, pues ayer me informaron de que los alemanes, todos, pagan el Church Tax, o lo que viene siendo el impuesto de la confesión religiosa procedente (Protestante o Católica). Si no pagas el impuesto, luego no tienes derecho a ir a disfrutar de las bondades de la iglesia correspondiente, tales como enterrarte en un cementerio católico o protestante si palmas. No sólo me debí quedar tan boquiabierta que directamente la señora escribió algo en el papel (¿ateorra?) y se fue, sino que cuando se lo comenté a mi compañera Christine, ella fue la que se sorprendió de que en España no lo hiciéramos así  Tuvimos un interesante debate de cómo se financia la iglesia en España pero no conseguí cerrar su boca.

Y luego está mi compañero checo que, ayer durante la comida, mientras mi jefe me decía (como no podía ser de otra forma) lo mucho que le gusta la comida española y lo buena y variada que es, estuvo callado y al final suelta: "pues la comida española es muy aceitosa, puag". "Claro querido, es que la comida checa es conocida allovertheworld, la famosa ...mmm.... espera que ahora no me viene a la cabeza, con lo conocida que es". Un punto para el primero que me diga un plato típico checo sin mirar en google y sin haber viajado alli.

sábado, 10 de noviembre de 2012

reulunch

Una de las cosas que más me vino a sorprender esta semana de las muchas que he visto en la oficina y que no vienen a cuento por no aburrir al personal, fue la reunión de dirección quincenal que organiza mi jefe con todo su equipo. Era una reunión como otra cualquiera a la que yo haya podido asistir con mis compañeros en Madrid. La diferencia estribaba en que mientras estábamos reunidos comíamos brastwurst y salchichas muniquesas, y bebíamos weissbier (sin alcohol), obatzer y demás. Cuando me estaba jalando una brastwurst va mi jefe y me pide que me presente, y claro, casi me atraganto. Y luego coge el tío y se pira. Claro, yo les dije el típico discurso inesperado de "ay soy tonta y no sé qué decir" vamos el "estoy encantada de estar aquí, en España hago tal o cual y espero estar muy integrada en breve y no molestaros mucho", y justo cuando estaba terminando, volvió y se quedó algo mosca pensando que mi presentación había sido muy corta, añadiendo que había algo que se había perdido y se encogió de hombros. No sé qué más quería que dijera, así a bote pronto: "mi sobrino Nico acaba de cumplir cuatro años y le han regalado una tortuga moníssssima, mi sobrina Victoria es fan a la par del Dúo Dinámico, Sabina y Shakira y mi sobrino Enrique habla Alemán mejor que yo, sabes?". Pero bueno, eso puedo hacerlo en la presentación que me ha encargado de "visión global del derecho español", para la próxima reunión de dentro de dos semanas, que digo yo, claro, me he sacado la carrera en cinco años pero ¿por qué no? resumámosla en una hora, si total, somos españoles ...". La reunión sirvió para no parar de trabajar ni siquiera a la hora de comer, así que cuando salí de la oficina por la tarde tenía un dolor de cabeza tremendo. ¿Tendrían aspirinas en Bayern?

Estos días he ido del trabajo a casa y de casa al trabajo, prácticamente. El lunes salí con mis compis y luego he ido en varias ocasiones al supermercado, porque claro, aquí el concepto "carrito" no existe pero me pego unos paseos del super a casa que no voy a necesitar gimnasio! Es que vivo en una zona muy mona de casitas blancas alpinas y muy residencial... pero poco práctica. Eso sí, tengo una vinatería debajo de mi casa y tres licorerías, así que si algún dia me atrapa la soledad y la melancolía, para eso sí voy a tener solución. Afortunadamente Kai me acaba de traer su bicicleta que me la presta porque, como bien dice, no le va a dar uso en estos seis meses, así que mejor que me la deje. Y yo opino lo mismo, ya se la cuido yo.

Es curioso que todo el mundo quiere que aprenda alemán. Mi jefe, mis compañeros, la gente con la que tengo reuniones, la cajera del supermercado. Todos. Y no es por nada pero no me apetece un pimiento encerrarme en clase a aprender otro idioma cuando no domino el inglés y a duras penas estoy consiguiendo enterarme de todos los temas de trabajo (de los personales ni te cuento). A parte de que me siento mayor para ponerme otra vez a estudiar y, por otra parte, visto lo agotada que llego a casa (el otro día me quedé K.O. a las 22 de la noche) no sé si me apetece aún menos. En seis meses no es que vaya a avanzar mucho ¿no? Y encima me tengo que pagar yo las clases. Así que por el momento voy a aceptar la oferta de mi madre de coger la colección de "aprenda alemán" que le regalaron con el periódico cuando Franco era trompeta. El idioma no cambia (bueno, tal vez, "qué pasa tron" no sea capaz de decirlo en alemán y me acerque a mi amiga la del super diciendole "¿Vuecencia tiene a bien congraciarme con un kilo de kartoffel?". Pero lo que importa es hacerse entender. Por cierto, al final fue fácil la compra en el súper, nada reseñable, snif.

Hoy he disfrutado de mi primer día libre en Munich. Me he acercado al centro y he descubierto una zapatería en la que ya he picado y otra serie de tiendas. Todo por dejar aquí a mis caseros arreglándome las cosas que estaban estropeadas y trayéndome todo aquello que faltaba. La calefacción del salón sigue sin rular, pero puedo ver la tele-ordenador calentita en mi habitación hasta que lo hagan. Y luego tengo un desagradabilísimo sonido en la casa que no sabemos de donde sale, un piiiiii continuo que me está sacando de mis casillas. Pero me lo solucionarán porque estos son muy honestos y me han dicho que si hecho en falta algo más que lo compre y les pase la factura. Estoy pensando en comprar un sofá rinconera y una vitrina para el salón, tampoco me viene mal un BMW para ocupar la plaza de garaje que tiene el piso, no sé si les parecerá excesivo.

He descubierto que tengo el cuarto de la lavadora y la secadora en el sótano, y que cuesta 0,50 euros lavar y otros 0'50 euros secar. El problema es que las instrucciones vienen en alemán y que aquí el agua es durísima (aunque sabe bien, se usa filtro en una jarra, también lo noto en las manos y en el pelo) así que cuando ponga mi primera lavadora, veremos qué sale de ahí. Tal vez tenga que volver a ir de compras pronto.

Luego he vuelto a Obtenhof porque allí fui a una cena de españoles y entre tanto abrigo, perdí el cinturón del mío y, además, en el metro me dejé un gorrito de lana que me había comprado y que me encantaba. No sé si es que iba más pedo que Alfredo con las dos weissbier que me metí entre pecho y espalda o simplemente andaba despistada. El caso que he vuelto para preguntar por mi cinturón y el sitio estaba cerrado porque solamente lo abren los por las noches. Grr. Pero he podido meterme en un restaurante típico, que parecía financiado por el Imserso, y me he metido un plato de salchichas con chucrut y otra cervecita. Sí, voy a tener que parar pero por el momento tengo que disfrutar!


martes, 6 de noviembre de 2012

Recibimiento

Han pasado tantas cosas en menos de 48 horas que no sabría cómo resumirlas en un único post sin aburrir a nadie! Por lo pronto empecé mi primer día de trabajo llegando media hora tarde de la hora a la que había quedado con mi nuevo jefe. Aún no entiendo cómo fue, me autoconvencí de que me confundí de línea, y esa es la explicación que di, ya que en muchas estaciones varias líneas pasan por el mismo andén; pero es que en mi estación Aidenbachstrasse... solamente hay una línea! y desde luego que era la correcta. No obstante me dejé llevar y me vi en la línea azul sin haber cambiado de tren. ¿Cosas de Meigas? Podeis mirar el plano de metro de Munich para creerme!
El recibimiento fue genial. En mi sitio (esquinazo de la planta 30 de la torre, con unas vistas increibles sobre la ciudad como las de la foto que saqué y donde por la noche se ve iluminado el precioso estadio del Bayern) me esperaba un preciosísimo ramo de flores y una caja de bombones.  Típico, sí, pero inesperado y no menos bonito. Un detallazo. Claro que comparto despacho con tres hombretones y además tengo un jefe, cosa que me resulta extraña rodeada como suelo estar de mujeres en mi puesto habitual. No es mejor ni peor, solo que diferente!
Después de conocer al equipo legal - la mitad de tamaño del que tenemos en España pero cada uno con sus funciones taxativamente definidas, como buenos alemanes ordenados y cuadriculados - y ponerme bastante nerviosa con mis primeras palabras en inglés, me empezaron a meter en reuniones. Zasca! Ayer tres y hoy otras tres. Que gusta una reunión aquí... Tal vez sea porque les mola la herramienta de convocatoria, si no, no se entiende. Hasta llegué a tener convocatoria para bajar a comer... La agenda de mi nuevo correo Outlook parece la del Rey tras el 23F. No solo tenía suficiente tratando de acordarme de los nombres de todos los abogados (ni de coña, sobre todo porque Gerberg o Karsten son nombres inescribibles e impronunciables) y de sus funciones (ja,jajaja, confundí a la jefaza con la secretaria de mi jefe...) sino que me empiezan a mandar temas y contratos antes de tener clave de acceso. Tengo que aprender a decir "bandera roja" en alemán.
Lo peor: a las 12 bajamos a comer. Tengo que obligarme a hacer hambre porque a esas horas como mucho me apetece un picoteo de cualquier cosa de la máquina de vending, pero para nada un platazo de rastwerwurssen o cualquier otro palabro extraño. Todo el mundo come en una de las dos cantinas de la empresa, llenas de auténtica comida.... porqueriosa. Puag! todo cerdo, salsas, y extrañas cosas que no sabría decir qué son. Hasta mi jefe comentó que la presunta comida asiática que nos estábamos jalando no la hacían ni en china.
Espero en un par de semanas mejorar considerablemente mi inglés. Aquí la gente o sabe o no sabe, pero los niveles intermedios de inglés no existen. Deben pensar que menuda paquete soy que me trabo a cada dos por tres... aunque ya me ha dicho Amalia que eso en un par de semanas arreglado y dejaré de trabarme pensando todo el rato "qué mal hablo inglés, qué mal hablo inglés".

Luego mi compañero Kai, el que se va a Madrid en breve a mi puesto, don detallista, organizó una cena para darme la bienvenida a mi y a otro chico checo (Vaslav) que se incorporó un día antes que yo, el viernes pasado y cuya cara de "estoy más perdido que spiderman en un descampado" es bastante descarada. Previamente, al salir del trabajo, tuve que hacer una compra rápida en el Lidl, exactamente igual de cutre que en España y entrándome ganas hasta de comprarme unos calzoncillos térmicos tiraditos de precio, aunque me resistí entrando en razón - el fresco este me tiene un poco p'allá-. Nos fuimos Kai-Olaf, Vaslav, mi compi Pablo, Christine (mi compañera de labores, afortunadamente habla bastante español) y yo a cenar a un pub muy chulo en el centro de Munich donde lo mismo te tomas una copa que una hamburguesa y cantas en un karaoke. Me tomé mis dos primeras weissbier o lo que es lo mismo, cerveza "blanca" o de trigo. Como son tan confiados (aquí se supone que nadie tanga), en vez de tomar nota, lo que hacen es pintar una rayita en el posavasos por cada cerveza que te tomas... Yo me sé de alguna amiga o hermana mia que habría pensado en coger uno de los posavasos limpios que teníamos en la misma mesa y haberlo cambiado después de tres cervezas haciendo una sola marca. Pero yo no, yo soy muy legal y solamente me dedico a pensar en la posibilidad de la ilegalidad :-)

domingo, 4 de noviembre de 2012

Llegada a Munich

Menudo madrugón, a las 5 de la mañana en pie. Y tampoco he dormido mucho que digamos, porque llevo un fin de semana de excesos que al final mi estómago se ha resentido, a parte de que hacía tiempo que no dormía en casa de mis padres y los ruidos de mi hermana llegando y mi padre madrugando me han desvelado bastante.
Encima lloviendo a mares, día gris donde los haya. He tenido suerte - que ya era hora - porque la chica de facturación me ha pedido facturar también la maleta de mano, ya que tienen una restricción de 8 kg de equipaje de mano y yo llevaba 12... asi que mejor, 36 kg de facturación, un exceso de 13 kg que nadie me ha cobrado, qué espléndidos estos alemanes!
El vuelo ha sido corto, tenía a mi lado a una pobre mujer a la que le ha dado un ataque de pánico en cuanto hemos despegado y han empezado las turbulencias. Qué angustia! No le ha dado un infarto de milagro, menos mal que la azafata ha conseguido calmarla... Lo mejor de todo es que cuando hemos aterrizado le ha contado a la azafata que hacía escala en Munich pero que realmente iba a Canadá. Así que al salir las azafatas le han hecho un "Ra Ra Ra, a Canadá llegarás".
Mi compañero Pablo me ha recogido en el aeropuerto y me ha traido a la casita, que es bastante mona, está en un barrio muy residencial lleno de casitas blancas de tres pisos... y un macrogimnasio amarillo y azul horterísima. Vivo en el tercer piso - ático y en todas partes, en el telefonillo, en el buzón y en la puerta de casa ponía en grande "Pilar".
Hacía un día increible, mejor día que en Madrid, hasta me he puesto un abrigo más ligero y me ha sobrado ropa. Hemos pateado todo el centro, tomado un par de jarras de cerveza HB y una pasta de queso típica de Baviera que se llama Obatzda, con un Pretzel. El Englische Garten, uno de los pulmones verdes de la ciudad, estaba increible con los colores del otoño y con los surferos en la vertiente del río Isartor. Me he arrepentido mucho de no haber podido traerme finalmente la cámara de fotos buena, pero en mi próxima visita a Madrid, no faltará.
Y esta tarde la he dedicado a echar una siestecita, deshacer la maleta y la compra que me ha traido Pablo, y darme cuenta de los pequeños fallos de la casa: la calefacción del salón no funciona bien, solo hay un juego de sábanas (además, bastante rararararasss), no hay unas tristes tijeras (?) y, lo peor de todo... no hay tostadora! o me acostumbro a desayunar otra cosa (salchichas?) o me compro una. ¿Habrá mafias chinas por aquí donde comprar cosicas?

lunes, 29 de octubre de 2012

La Suerte

Esto no es digno de un blog sobre una española en Munich. Pero es mi blog y escribo sobre lo que me da la gana. Ea.

Antes de irme me han empezado a suceder una serie de poltergeist o sucesos paranormales: una tuberia en mi casa a punto de reventar (el fontanero se la quedó en la mano de lo podrida que estaba), se me han roto varias bombillas y el interruptor de la cocina, y lo ultimo: a una semana de irme, el embrague del coche me ha ido avisando. Total que decidí dejarlo en la oficina el finde y llevarlo hoy al taller. Ya hacia tiempo que habia pensado que tenia que hacerle la revision anual y la ITV pero total, si va a estar parado y me voy a Alemania, que les zurzan a las dos.

En el taller me han dado presupuesto: casi 2.000 pavos por todo. Al borde del infarto les he dicho que lo sentia mucho pero que me llevaba mi coche y ya lo arreglaria a mi vuelta, esperando hacer fortuna en Alemania, tal vez  cantando en el metro de munich en mis ratos libres...

Asi que les dije que iria despues de comer. Y cuando me encaminaba para allá, me llaman del taller para decirme que mientras tenian el coche alli aparcado le ha caido una teja encima y me ha reventado la luna trasera, la escobilla del coche y le ha hecho una aboyadura en la chapa.

Pero vamos a ver ¿Es en SERIO? El caso que el coche se queda en el taller sine die mientras dan el parte a la comunidad de vecinos y de ahi al seguro de la comunidad.... y yo mientras de camino a tierras germanas.

Afortunadamente me han puesto un coche de sustitución cuya dirección a la derecha va suelta y a la izquierda permite reforzar los pectorales; huele a coche de fumador (tabaco rex negro, si, si); el ventilador del coche se queda funcionando cuando le quitas el contacto y no alcanza más de 60 km/hora (los insultos en la M30 los oigo a pesar de los cristales). Con ese coche me he ido al médico, que lo tenia apuntado a la 13 de la tarde, hasta que la enfermera me ha dicho qué &%$" hacía allí si la cita era a las 19. Maldito Iphone! Señor Steve Jobs, digale a su sustituto que haga el Iphone 5S que te da una colleja cuando te equivocas a la hora de apuntar las cosas en la agenda.

Mi querida Silvia ha acuñado un término que creo que en breve estará en la RAE que es "velillada" precedida del verbo "hacer". Asi, sustituiremos el "ej que he juntado acido clorhidrico con potasio magnetico y ... vamos que la he liao parda" por "ej que hice una velillada"

Peticion previa a coger el avión ¿Alguien puede regalarme un amuleto???

martes, 23 de octubre de 2012

¿Qué me queda por hacer?

La de paridas que se te pueden ocurrir a la hora de hacer una maleta a seis meses vista. Madre Mía. Y claro, el paletismo es algo que de vez en cuando me embarga, y decido llevarme todo lo de MI país porque seguro que es mejor que lo que haya allí... O más bien que allí no voy a saber diferenciar el "Pronto" para muebles del "Cucal". Es lo que tiene no tener ni papa de alemán, of course.

Ayer me sorprendí preguntándome si llevarme las pinzas de depilar. Vamos a ver, que son ALEMANAS, no portuguesas... Y total para lo que ocupan en la maleta (y entre tanta ropa que llevar encima tal vez ni las necesite!)
Me agobia pensar que no va a haber Fairy sino Spülmittel; ni leche pascual sino "Weihenstephan Alpenmilch"... Estoy deseando ver mi primer post contando mi lista de la compra. Porque ya me dirás cómo adivino cuál es la leche desnatada (¿tendrán la deferencia de ponerme una vaca con tipazo?) o el atún enlatado de la comida de gato (los dos tienen, seguro, un gato dibujado).

La primera compra me la va a hacer mi compañero Pablo que está allí desde hace dos años y que se vuelve a España el día 19. Solamente le he pedido un gel y papel higiénico porque llego un domingo y no me apetece estar sin ir al baño hasta el lunes que vaya a la oficina (queda feo conocer a mi jefe saltando de una pierna a la otra y mordiéndome el labio de abajo). Puedo ser mala y pedirle que me compre unos salvaslip con alas y superabsorventes, acordándome de cuando a mi pobre padre (con 3 hijas y una esposa) le mandábamos a la farmacia a por "productos de higiene íntima", ahí, con un par...
Pero encima que a Pablo he tenido que molestarle para que me compre esas cosas básicas (en la maleta no me caben, sólo puedo facturar 23 kg y no me daaaaa) y para que me recoja las llaves de la inmobiliaria (que no trabajan ni el sábado ni el domingo...acabáramos! no entiendo cómo dominan Europa ¿a base de chinos?), me portaré bien.

Solamente en medicamentos y cremas necesito los 23 kg. ¿Colará lo de llevar cuatro abrigos puestos, los leggins en la cabeza y calcetines gordos a modo de manoplas? Acepto sugerencias porque la novedad de este blog es que va a ser interactivo!!

PD: Especial dedicatoria para mis fans más avezadas: La Máma (Cómo no), Natalia, Diana, María G., Paloma y Vicky (grandes críticas todas ellas)