viernes, 26 de abril de 2013

Campana y se acabó

Y llegó el término de los seis meses. Jamás pensé que el título que le di en octubre al blog fuera tan adecuado. Invierno de seis meses. Incluso hoy, finales de abril, están cayendo chuzos de punta y los abrigos de invierno siguen fuera del armario. Solo tuvimos un par de dias de sol como regalo la semana pasada.
Pero no, no me vuelvo encantada como pensaba hace un tiempo, no mucho, un mes. Pero lo cierto es que hay cosas y, sobretodo personas, que me gustaría llevarme en mi bolsillo, personas que incluso podrian haber hecho que intentara prolongar mi estancia si hubiera esa minima posibilidad.
Puedo empezar por mis compañeros de despacho, Markus y Tobias, dos excelentes alemanes que rompen todos los moldes y prejuicios que hay entorno a los idem y que no siempre son erróneos. Pero no, son cariñosos, siempre tienen una sonrisa o una broma en la boca, nunca me han dicho que no a ninguna de las estupidas ocasiones en que he tenido que pedirles ayuda por mi desconocimiento del alemán o de la empresa, y me tratan como a una reina. De alguna forma son parte del equipo pero somos un equipo de tres que no tenemos mucho que ver con los demás y que, además, hemos tenido la suerte de compartir los seis meses encerrados en un despacho. Echaré de menos las clases de Gerspanglish tan absolutamente absurdas e inútiles que me daban agujetas en el estómago de lo divertidas que eran. Ese despacho era mi remanso de paz en los dias de mucho trabajo y estrés o los días de morriña de la patria, y una fiesta los días que llegábamos todos tan contentos y felices que afortunadamente han sido la mayoria.
Otro de mis grandes pilares ha sido Gerburg, mi amiga tirolesa que habla español con acento chileno. Me llevó la semana pasada a su tierra para conocer a sus padres y sentirme viviendo el cuento de Heidi, pues sus padres tienen una casa en la ladera de una montaña en los Alpes, donde se ve toda la cordillera justo enfrente en todo su esplendor. También ella me ha ayudado mucho, con sus chistes y sus giros verbales, permitiéndome el desahogo cuando algo no iba del todo bien o cuando necesitaba ver si el problema era yo o la diferencia de formas de trabajar, viniendo todas las mañanas al despacho a saludar (nuestras conversaciones matutinas no han podido nunca reducirse a menos de media hora) o llevándome a comer con sus amigos chileno-sueco, argentino-polaco o india-alemana (hasta tiene un amigo de Priego, Cuenca, el pueblo donde tantos años fuí de campamento siendo una cría). Y es que Gerburg elige a los amigos más variados que puede porque es la persona más sociable que conozco y encima practica los cinco idiomas que sabe. Puedo decir que ha sido el resorte que me ha permitido integrarme tan bien en un entorno tan diferente al que conozco, haciéndome valorar todo lo bueno que ha sucedido y levantando el teléfono cada vez que necesitaba algo para montarle el pollo al funcionario borde de turno.
Gerburg y Anita han sido mi familia aquí, las personas a las que llamar en cualquier minuto para ir a comprar algo o simplemente compartir una cerveza o una sidra, o contar mis preocupaciones, vamos, las personas que han dejado un poco de lado la soledad de vivir en un pais extraño. Y a Anita, que desde que la conocí siempre ha estado ahí aunque tuviera 40 de fiebre, haciendo las veces de madre, hermana y amiga al tiempo, la que simplemente escucha sin criticar y propone una solución aunque no me entienda, y a quien echaré tanto de menos cuando me marche. Hasta me siento culpable por irme y dejarla aquí teniendo que hacer nuevos amigos y gente con la que encajar. Pero afortunadamente queda en buenas manos, porque Stefan, un bonachón cariñoso que te cuenta cualquier cuento sobre Baviera o su historia sin que apenas repares en lo muy culto y sabio que es, siempre está pendiente de nosotras. El solo hecho de saber que aquí se quedan y que no me los puedo llevar de vuelta a Madrid, a mi vida, a mi rutina, hace que se me encoja el corazón y me de cuenta de que algo ha cambiado.
Y eso es lo mejor que me llevo en la mochila, estas maravillosas personas y la experiencia de saber lo bonito que ha sido ver cómo uno puede hacer "familia" incluso cuando sales de tu zona de comfort, cuando tu gente se ha acostumbrado mucho a que no estés con ellos, cuando lo tuyo parece parte del pasado y cuando te preguntas si encajarás o no.  Curioso ver que mi sentimiento al dejar Madrid se repite al dejar Munich a la inversa.
Aunque pocos de ellos puedan leer o entender este blog (seguramente ninguno lo lea) mi homenaje desde aqui a estas personas tan maravillosas.
Hasta el próximo blog. Mua.

jueves, 21 de marzo de 2013

Openminded


He intentado absorver todo lo bueno que hay en Munich durante este tiempo, y sacar ventajas de las cosas malas. Que el super está a tomar por saco de casa... pues me cogia la bicicleta. Que se ponia a nevar.... pues me compraba ropa de esqui e intentaba aprender. Que aqui no hay tanta variedad de sitios para tomar una cerveza como en Madrid.... pues iba al mismo. Que no tengo aqui a mis amigos y familia... pues me apuntaba a los planes que salian hasta hacer mi pequeño grupejo de portugueses, austriacos, alemanes y españoles. Lo que viene siendo, adaptarse y tratar de no pensar que lo tuyo es lo mejor (aunque dada la actual situación de mi pais, tampoco creo que ahora mismo haya muchos que lo piensen).
Pero con lo que no puedo es con la prepotencia alemana. Por ejemplo, los italianos. Tienen más cara que espalda, pero porque irradian seguridad en si mismos, lo que viene a decir que no tienen ni un solo complejo. Y ello a pesar de que no siempre sea verdad aquello de lo que presumen (ejemplo, jamón de Parma, en fins, que donde esté el ibérico de bellota, objetivamente....) pero se lo creen y lo venden! Y ello sin hacerse sentir inferior a los demás, sin menospreciar otras culturas pero integrándose en ellas - Sabe alguien de un pais en el mundo que no tenga un restaurante italiano, eh? -. Al final nos caen bien y nos parecen hasta graciosos (aunque se llevan con esa picaresca a las mujeres, creando la envidia de los españoles, ya lo sé) . Pero los germanuncios paletoncios, que de esos hay en todas partes, nada. Y hablo de gente que ve las noticias y que supuestamente viajan, no de gente que no ha tenido oportunidad de ver más allá de sus narices. Estos están convencidos de ser los AMOS, de que lo que le ha pasado a Chipre "bien merecido se lo tienen", que ningún otro pais en Europa merece su respeto porque todos les estamos robando echándonos la siesta debajo de una palmera, y que España es una república bananera.
Vale, eso es "generalizar". Y a ese punto voy. Aqui tengo compañeros la mar de majos, a quienes les encanta oirme hablar castellano y me han pedido enseñarles palabras y frases de lo más variopinto, que me preguntan con interés cómo se hacen las cosas allá y que si nosotros también hacemos esto o aquello, que se aprenden los nombres de la comida y hasta saben quién es Paco de Lucía. Que intentan sacar lo poquito que saben de español y que cada mañana me dicen "hola caracola" o "hasta luego manchego" todo orgullosos.
Pero el que es alemanoncio de pura cepa.... tela. Unos no te hablan (no mereces ni que te miren, y eso que ellos no te hablan, entre otras cosas, porque ni inglés saben hablar, asi que no sé a qué viene tanta superioridad, que al menos hablo dos idiomas y tu no, shattaaaa); otros te hablan demasiado ("Pilar, en tu pais las leyes son del año del caldo, no? tuvisteis un dictador llamado Franco que las aprobó todas, verdad? Y claro, no hay dinero para cambiarlas" y, la mejor: "España es un pais corrupto, no?") y otros lo unico que hacen es gesticular y reirse como si de un patio de colegio se tratara mientras cuentas que los abogados de tu pais suelen llevar traje y corbata por respeto a los tribunales y clientes.
videoDe estos tres tipos también tengo en mi oficina. Afortunadamente no voy a caer en la generalización y me voy a quedar con que también existen los primeros, los que saben estar, los que quieren aprender, los que saben que no viven en un país sino en un continente y un globo terraqueo, donde hay más gente que ellos y de cuyas economias, como se ha podido comprobar esta semana, también depende la supuestamente todopoderosa Ángela Merkel. Y de ellos aprendo para cuando vuelva y piense "ya me ha vuelto a contestar una panchita la reclamación que he puesto" o "a este morito se la cuelo y le compro la pulserita más baratita".


lunes, 4 de febrero de 2013

Con retraso

Reconozco que he abandonado el blog deliberadamente. Intuyo que el hecho de que lleve aquí (hoy) ya hace tres meses algo tiene que ver. A diferencia de mi blog tailandés, donde cada día era una experiencia y una aventura nueva, resulta que aquí, me he hecho mi propia "rutina alemana". Imagino que es normal, ya no me suceden tantas anécdotas o si me suceden ni me doy cuenta por haberlas integrado en mi concepto de la normalidad, que habrá que ver si a mi vuelta a España lo que me parecerá raro es lo contrario y tenga que empezar a escribir un blog diciendo "pues los madrileños tienen que pasar por el torno en el metro, joquéfuerte" o "por qué no ponen los nombres en los telefonillos como las personas normales!"
Por otro lado tengo la típica excusa de que el trabajo me ha comido el tiempo, hasta el punto de ir de casa al trabajo, del trabajo a casa y solo tener contacto fuera del trabajo vía Skype; un día llegué a acostarme a las 9, poco más y me doy un biberón, qué coño es esto! Si es que tampoco ayudan las tormentas de nieve, quién me mandaría a mi venir a tragarme el invierno centroeuropeo! Yo lo que quiero es ir de Biergartens.
Chaquetilla por los hombros y p'alante
En estas semanas he tenido la visita de mis padres, que estuvieron a menos trece grados los pobricos. Conseguí a base de insistencia, que mi padre se pusiera un gorro y no abriera la ventana para dormir, como tiene por costumbre. Como dicen mis hermanas, luego dice que "estoy pichís", y se preguntará por qué... No hay más que ver su atuendo rascando hielos. Mi madre se cubrió un poco mejor.


Frio a mi?
Cogimos un coche y estuvimos en Füssen (donde el famoso castillo de Neuschwanstein, el de Disney, o mas bien, el del Rey Loco), que estuvo soleado y nevado, muy bonito! Al día siguiente fuimos a Nüremberg y Rothenburg ob der Tauber (dos de los sitios medievales más bonitos de Baviera) y finalmente fuimos a Salzburgo, que le hacía ilusión a mi padre. La verdad es que fueron unos días agradables, a pesar del frío que pasamos.
En el trabajo ando más a gusto, empiezo a entender palabrejas y frases en Alemán, aunque ello no me ha dado las ganas de aprenderlo, demasiado tiempo y demasiado difícil. También han empezado a confiar en mi y he empezado a llevar temas sola, aunque he tenido que pedirlo porque había cierta desconfianza. Imagino que en parte tienen razón pero, si tengo una persona encargándose de mis temas, le habré salido a la empresa muy cara, y se supone que he venido a aprender nuevas formas de trabajar y de hacer lo que ya venía haciendo. Sin embargo mi carácter español choca con el carácter alemán de las personas con las que tengo que trabajar en la elaboración de los contratos. Por supuesto, de forma totalmente subjetiva, a mi me parece mejor ser un poco arrojado y asumir riesgos sin milimetrar cada euro que se pueda perder, creo que es una máxima de cualquier empresa la de que "quien no arriesga no gana". Pero aquí me piden informes de riesgos que son imposibles de adivinar (Quien puede meterse en la cabeza de un juez y mucho menos de uno alemán?) y al final me doy cuenta de que la respuesta más habitual es "NO". Es decir, si no se conoce el riesgo, pues NO. Me cuesta creer que ese sea el secreto de que la economía alemana vaya considerablemente mejor que la española....
Afortunadamente mi compi me está dando clases de alemán, empezando por ir al supermercado, para comprar pollos y manzanas. Aunque para mi es imposible la pronunciación de las otras 3 vocales adicionales que tienen, vamos que me he enterado que llevo llamando a mi compañera Christine mal desde que la conocí... Afortunadamente todos han tenido a bien aprender algo de español (aquí están enamorados de nuestro país y de nuestra cultura, y si no que se lo digan a mi amigo Kai que está en Madrid "usurpando" mi lugar) aunque, por alguna razón, todo tiene que ver con la comida o con los tacos, claro.

jueves, 3 de enero de 2013

De médicos en el año nuevo


Feliz año nuevo! Después de unos días en casa que me han sabido a poco y a gloria al mismo tiempo, volví el día 1 a mi segunda patria. Y como ya llevaba dos meses aquí y no quería decepcionar a mis fans, pues me ha tocado ir al médico. Aunque en esta ocasión era una minucia rutinaria, decidí aprovechar que estos días mi jefe no estaba en la oficina y podía ir al médico sin tener que andar contándole a qué hora venía, a qué hora salía o cuánto tiempo tardo en hacerme "la toga"…. porque nos ha pedido que cada vez que vengamos tarde o nos vayamos pronto o nos ausentemos se lo digamos, según él “sólo por saber” y según lo que le conozco “para cotillear y controlar”. Estoy de acuerdo en que hay que decir dónde estás y pedir permiso, pues son horas de oficina, pero si eso deriva en enterarse de lo que te sucede y meterse en tu privacidad, en eso ya discrepo!
Ayer mi compañera Sendi llamó a la clínica para pedir cita y les dijo que era para saber si los médicos hablaban inglés ya que la paciente no hablaba alemán, a lo que el luces de recepción contestó “no seas modesta mujer, si eres casi bilingüe…” En fin! Tras aclararle que la paciente era otra, le dijo que tenía que estar antes de las 8 de la mañana y pillar un número de turno hasta que me atendieran, que llevara un bocadillo y que probablemente me pasaría la mañana entera allí. Y luego dicen de la Seguridad Social Española (aunque tal y como van las cosas actualmente, poco podremos presumir en breve)

Así que madrugón al canto y para la clínica que me he ido esta mañana cayéndome de sueño por las esquinas. Y lo que me he acordado hoy de “te mandamos a Alemania que total, allí todo el mundo habla inglés”. Ya. Claro. Todo el mundo. Y los carteles. Y la tele. Y los formularios. Y los celadores ¿Verdad???
Empiezo por el señor de recepción, que se parecía un güevo a César Cadaval, el de los Morancos, y al que le he preguntado que si sabía hablar inglés lo primero, ya que yo "nein sprache deutsche". Me ha escudriñado, ha asentido con la cabeza vagamente para luego demudar su expresión cuando me he arrancado y le he dicho que venía a a ver a un médico y le he preguntado que dónde tenía que coger mi numerito. Me ha hecho repetírselo dos veces, al final a punto he estado de ponerme  a jugar a las películas (“Dos palabras, la primera, artículo, empieza por D”) y al final ha dicho “jaaaaaa” asintiendo con sonrisa de triunfo y me ha empezado a hablar en alemán señalando distintas direcciones en el edificio. Así nos hemos cambiado los papeles. Al final le he entendido que siguiera el pasillo y me pusiera a la cola, ya que la maquinita aún no estaba operativa. Y menuda cola! Y eso que Munich tiene solo 1,5 millones de habitantes!!! Cuando ya me ha tocado el turno, unas chicas muy amables que estaban detrás mío me han ido programando la máquina hasta la última pregunta, si iba por lo público o por lo privado, y al darle a “privat”, durante una milésima de segundo ha aparecido un “vaya usted a la sala….” Pi-pi-pi, pantalla apagada. Menuda máquina japuta, que es en plan “ah, asi que eres una pijaza que vienes por lo privado? Pues te jodes como Herodes y te buscas la vida. Vete a ver otra vez al de recepción”.

Cayus Pocus guía a Asterix por las doce pruebas
Así, acordándome de la oscarizada película “Asterix y las doce pruebas” (recomendadísisisisima) cuando van a la casa de la locura a pedir el formulario B-38, he ido de nuevo a ver al Sr. Cadaval…. Esta vez no ha esperado que hablase, ha llamado a gritos a un celador que pasaba y tras el “do you speak english?” me ha asentido con la cabeza, me ha escuchado la pregunta y me ha llevado al despacho del director. Again “do you speak english?” a una chica que parecía una residente del hospital por la bata y la juventud. Esta al menos ha sido sincera “pues no”. Y al final le he dicho “privaten” o algo asi y me ha mandado a la primera planta. Me faltaba Cayus Pocus, de verdad….

Al final me ha recogido una buena señora (todo sea dicho, en cuanto a amabilidad administrativa no tengo queja) que, tras ver el formulario que me habían dado para rellenar, se ha puesto conmigo a rehacer el formulario completo ya que había puesto el apellido en el nombre, la fecha de nacimiento en el lugar de residencia y ese tipo de cosas que una hace cuando no entiende el formulario (coño! En alemán!) y está harta de preguntar a todo el mundo bajando la vista “could you help me please? I don’t speak German”. Ha habido un momento en que nos hemos metido en espiral contándole cual de mis nombres era mi “vorname” porque claro, de nuevo el “Maria del” del principio no me ha ayudado a explicarle que mi “main” nombre es “Pilar” y no “mariadel” y que "mariadel" no era un apellido ni nombre de casada, como pretendía inscribirme la señora.  Al final me ha atendido una doctora muy maja y competente que me ha metido en una sala de consulta enoooorme y blanca donde, en vez de sentarte enfrente de ella en la mesa, tiene ésta de lado respecto a la pared y pegada, dejando al paciente sentarse en dos sillas solitarias que hay en medio de la sala para que le cuentes tus penurias. Reconozco que he estado escudriñando donde estaban los tubos de gas y si esa muerte sería lenta y dolorosa.
Y cual es el tratamiento entonces?

Después de la revisión y tratamiento, me han remitido a administración guiada por una enfermera de unos 60 años que no paraba de parlotear en Alemán - por su cara juraría que estaba quejándose de lo caros que están los tomaten y las kartoffel y que a dónde vamos a parar - yo solo le decía “ja, ja, ja” mientras asentía con la cabeza y me la he metido en el bolsillo. El chico que me ha hecho la factura no solo sabía inglés sino que le apetecía practicarlo y me ha preguntado casi hasta la copa de mi sujetador, si me apuras… Por fin he salido por la puerta dos horas después, de camino al trabajo para escribir este post.

PD: Post dedicado a MGG pa que no se preocupe tanto, y al resto también, gracias por las felices navidades que he pasado, os echo de menos a tutti.

jueves, 20 de diciembre de 2012

Compañeros



Marcus
Estos últimos días, han sido complicadillos en el trabajo y con fines de semana completos de nueva gente y conocidos. Ya empiezan a entrar los nuevos proyectos del 2013 y parece que ahora me darán más independencia, pues los dos primeros meses ha habido algo de manga ancha, pero ahora empieza mi andanza laboral sola. Es cierto que no he dado mucho bombo a mi trabajo aquí por no aburrir al personal, pero sí que he hablado poco de mis compañeros, que son al fin y al cabo con quienes paso tantas horas de mi exilio. He de decir que he encontrado de todo, aunque siempre es mejor empezar por lo bueno: por ejemplo, mis dos compañeros de despacho. Rompen las expectativas de alemán silencioso y aburrido, no la de trabajador. Me advertían de que me iba a aburrir como una ostra aquí y que el silencio era sepulcral. Bien. Yo solo sé que Marcus no hace más que hacerme coñas marineras con que es mi latin lover y que le encantan las mujeres latinas (claro, está casado con una brasileira), no pierde ocasión de hacerme la broma de que me está tirando los trastos o soltarme alguna frase pícara en castellano o imitarme pronunciando con acento español palabros alemanes. A raíz de un proyecto que llevé con Siemens hace unas semanas con mi otro compañero, ha decidido llamarnos Mr. and Mss. Siemens. Anteayer apagué la luz del despacho en vez de encenderla (recordemos, ni papa de alemán) y se levantó y empezó a cantar a lo Barry White y a bailar en plan striptease. La última moda es que, al oir la típica musiquilla de espera en el teléfono de Mozart o cualquier otro clásico pone el speaker, se levanta y me tiende la mano para empezar a bailar un minué. Es además chiquitillo y delgado, lo que no se comprende porque no para de bajar a la panadería que tenemos en el sótano del edificio a comer cualquier guarrindongada de las que tienen allí (toooodo light, claro).

videoTobias es nuevo aquí desde julio; me consta que la marcha de su compañero a mi puesto en Madrid le ha hecho sentirse un poco perdido, porque era como su “Padrino” laboral. Sin embargo, a mi no me ha echado en cara nada, al contrario: todos los días me cuenta alguna historieta de Múnich o me señala en estas magníficas vistas que tenemos algún punto de la ciudad y me cuenta un poco qué es o me cuenta alguna costumbre o me pregunta cómo se dice tal o cual en mi idioma. Le encanta España (creo que eso aquí no es ninguna particularidad, todos están enamorados de España) y quiere aprender este año la lengua de Cervantes, pero por el momento solamente sabe decir “me gusta el orujo y el carajillo acompañados de chopitos y pimientos del padrón”. Mientras trabajamos, de vez en cuando levanta la cabeza como si acabara de recordar algo y me suelta algún otro alimento o bebida o una frase de Bob Esponja (algo que les divierte a los dos que se haya traducido al Castellano, y ya no dicen más “Sponge Bob”).
Luego está Christine, mi “madrina”. Tía inteligente y trabajadora donde las haya, estoy aprendiendo con ella lo indecible. Y no solo de las diferencias entre el derecho español y el alemán y de cómo funcionan las cosas aquí, sino de su particular perspicacia a la hora de encontrar problemas y soluciones; desde el primer momento me ha ido guiando también en cómo llevar a mi jefe y que le consultara si tenía algún problema, me ha dado consejos muuuy valiosos. Tenemos la misma edad, y ella está deseando salir de farra conmigo pero tiene un niño pequeño y se lamenta de no poder hacerlo… claro, es que estuvo estudiando en Salamanca, ciudad juerguista donde las haya, y cuando ve a un español está deseando revivir sus años de juventud en tierras castellanas. Me ha pedido que en enero le reserve un finde y que le coloca el niño a su marido, la muy cachonda.

Gerburg Maria de todos los Santos

Y la mejor para mí, mi querida Gerburg. Es austriaca y completamente distinta de todos, muy irónica y con mucho sentido del humor. Desde el minuto uno nos caímos bien, no se calla nada de lo que piensa y es muy rebeldona, por eso no cae bien a todo el mundo. El caso es que ha vivido dos años en Chile así que siempre hablamos castellano, aunque es muy gracioso oírle hablar con expresiones chilenas en vez de las españolas a la par del acento alemán. Con ella salgo todos los fines de semana a hacer algo, habitualmente a clase de yoga y comida en un restaurante indio con su buena amiga Kaila, que es de Bombay. Kaila, a su vez, está saliendo con un chico del mismo pueblo de Cuenca donde estaba el campamento al que yo iba de pequeña, campamento al que también él iba. El mundo es un pañuelo lleno de mocos! Gerburg me dijo que ante la imposibilidad de pronunciar su nombre, la llamara María. Yo he decidido que como cada uno se llama como le puso su madre (bueno, en el mío, mi padre) nada de cambiarle el nombre, así que creo que después de dos meses aún no he conseguido pronunciar su nombre ni una sola vez bien, espero hacerlo dentro de cuatro meses!
En el extremo opuesto siempre hay alguien, como la “ser” que está en mi departamento pero que jamás se ha dirigido a mí. Me consta que habla inglés porque las reuniones de equipo son en ese idioma en deferencia a mi, pero fuera de esas reuniones, solamente habla en alemán y se dirige a cualquier persona que no sea yo, siempre con el mayor desprecio. Tardé en darme cuenta pero al final lo hice, y empecé a observar cómo era la única que no cambiaba de idioma ante mi presencia, la única que al cruzármela por el pasillo no me saluda ni me miraba, la única que me obviaba… por lo que parece hace lo mismo con todos los extranjeros. Tengo que indagar entre su árbol geneaológico porque el apellido Hitler y Nietzsche están ahí escondidos fijo y no estoy muy lejos de Dachau!
Mañana me voy a casa a pasar unos días, y tal vez desde allí me vaya dando cuenta de otras cosas que merezca la pena contar. Hasta el año que viene!


jueves, 13 de diciembre de 2012

Augustiner-am-platz


Regalo de mis compis para que no se me olvide lo importante
Cena navideña superada. La idea era reunirnos todos con nuestro director a eso de las 14.30, discurso sobre cómo ha ido el 2012, agradecimientos, entrega de regalos, visita a un Christmas Market y cena en el centro.  Pero la nevada que cayó ese mismo día cambió un poco los planes. En mi departamento no solamente están los abogados de Munich, hay una parte importante que se encuentra ubicada en Hamburgo, la otra ciudad más rica de Alemania (osea que estamos en una empresa “pija”). Así que es complicado saber quién lleva qué, a mis compañeros de Hamburgo les he visto en las reuniones semanales por video conferencia pero realmente no sé quién es quién ni a qué se dedican. Acordarse de los nombres alemanes es complejo.
Idealo
El caso es que vinieron los hamburgueses y tuvimos la reunión con el jefe, que habló todo el rato en inglés en deferencia al Checo, también recién llegado, y a mí. Después vino la parte divertida: cada uno teníamos que traer un regalo envuelto, a modo de amigo invisible, que consistiera en algo feo y totalmente inútil. La gente me había recomendado buscar en casa algo horterilla y que me sobrara, pero mi casero no tiene muchas cosas en casa (vamos, tengo los muebles justos, tuve que pedirle una mesilla de noche para poder apoyar la lámpara de pinza que me había dejado tan generosamente) y cómo eché de menos un bazar chino para comprar cualquier chorrada como un gato-ruizmateos o una lámpara-culo. Al final me conformé con regalar un bote de pimentón de la vera con un cuchillo para comer, ya que por algún motivo desconocido, mi compañero español que volvió a Madrid, me dio cosas que le sobraban de su casa, entre ellas cinco botes de pimentón de la vera. Algún día le preguntaré. Por el momento ya me he desecho de uno.
Algunos regalos fueron un bono para ponerse botox, un cojín con mangas para meter las manos y calentarlas, tres radiocasettes de un tío que parecía Georgie Dahn pero con dos añitos más de rayos UVA, una loción de coco…  A mi me tocó un DVD de una peli de Keanu Reeves del año 2000, “The Watcher”, que ni sabía que existía, y un reloj de mesa roto. Lo peor fue que tras el discurso del jefe nadie más se acordó del inglés como idioma para comunicarse…
Augustiner-am-plaz de cena navideña
Luego los más locos se fueron al mercadillo de Sendlinger Tor, yo como ya estoy JARTA de mercadillos y mis compañeros más cercanos no iban, me quedé trabajando en la oficina hasta las 6 y cuarto, que me fui con Tobias (o Tobaias como le llama mi jefe para demostrar lo bien que pronuncia el inglés) al Augustiner-am-platz. Pero poca juerga porque sólo se acordó de hablarme en inglés la secre del director, que es turca pero ha vivido 18 años en California, y el Checo, que tiene un sentido del humor…mmm… escaso. Me comí el plato recomendado de la casa, un cacho cerdo frito, un cacho pato frito, chucrut morado y la noodlekartoffel, que es pasta echa con patata y a modo de bola, sirve para mojar la salsa educadamente pero por si misma no sabe a nada. La comida bávara es demasiado densa, mucho cerdo, mucha salsa, mucha patata y mucha cerveza.  Aquí mantener la línea es todo un reto y no creo que lo consiga.

martes, 11 de diciembre de 2012

Cosas comunes

Aunque voy cogiendo algunas cosillas, otras me cuesta un poco. Aquí, como en todas partes, los abogados somos un poco "odiados", somos los malos de la película, los que decimos "no, eso no te lo lleves a la boca que te puedes atragantar, caca" con la consiguiente palmadita en la mano. Sin embargo no puedo ni imaginar lo que sería sacarse la carrera de derecho aquí porque es el país donde más reglas existen, y ya sabemos que "el desconocimiento del derecho no exime de su cumplimiento". Tener un buen abogado de confianza es un seguro de vida, aquí no se andan con chiquitas y te demandan a la primera de cambio, cuando en España muchas veces ni se plantea y otras se queda en una mera amenaza. Si hasta te hacen firmar una servilleta para cualquier pequeño préstamo... lo cual choca con su política de mutua confianza entre alemanes que parecía que era la clave del estrellato.


Ejemplo: existe una norma que impide a los niños tirarse bolas de nieve en el recreo. Bien jurídico protegido: Porque puede ser que pase una camioneta por la calle, el niño no tenga puntería alguna, le de al señor conductor en el parabrisas, ups sin querer, éste arranque en ese momento y zasca, atropelle a la viejita que pasaba por el semáforo con su carro de la compra. Lógico, no? No sé cómo en otros paises no se nos ha ocurrido... ah, porque no nieva tan a menudo! Y porque sabemos que los niños deben crecer jugando y sin que podamos pretender que los padres estén encima a todas horas o, en su defecto, la profe. En fin, son innumerables las normas cívicas a seguir que pueden acabar con tus huesos en la cárcel o incluso arruinarte pagando alguna desemesurada multa, mismamente no reciclar o tirar al contenedor de plásticos un recipiente de yogur que no ha sido lavado previamente.
A mi con lo que me gusta el trile, estoy encantada, qué de normas a saltarse! qué de agujericos con laguna legal a encontrar! Lástima no tener mi coche aquí para poder superarme. Ahora que soy tan peligrosa que voy con la bici sin una luz de dínamo, jugándome una multa de unos 90 euros pero, qué es la vida sin riesgo? A veces incluso me salgo del carril bici o dejo la bolsa de la basura de plásticos delante de la orgánica porque aún no sé donde coj.... está el contenedor amarillo en mi barrio.
El otro día fui a mi primera clase de Zumba Fitness con Sigi. Resultó que Sigi no era un chica, bueno si... bueno no, en fin, que en su DNI no es una chica, quiero decir. Nos pegó una buena paliza de lo que "ella" pensaba que era una mezcla de fitness y salsa, incluyendo pases toreros (cómo gusta aquí el "oleeee" y el "tourero") y brincos más propios de la canción "salta" que de cualquier baile latino con historia. La verdad es que con eso de que se basa en un sistema de absoluta confianza de unos en otros, qué fácil es para un trilero colarse, porque Sigi ni me preguntó quién era yo ni con qué derecho acudía a su clase. Lo que pasa es que los trileros a veces tenemos nuestra moral, así que al final le pagué.


El viernes mi amiga Gerburg (mi compañera austriaca que habla español y es una persona genial) me llevó a clase de Yoga y con sus amigos a cenar a un indio, y después tomamos una copita. Ella lleva cinco años en Munich y puede contarme todo tipo de anécdotas o usos. Me contó que en Alemania la gente sale si, pero jamás un tío le entraría a una chica ni le diría algo a un par de chicas tomando una cerveza en la barra de un bar, vamos que ni las miran. Así que no saben lo que es un plasta o un piropo o que te lancen los trastos descaradamente mientras estás de charleta, y por lo que parece las alemanas tienen la autoestima por los suelos porque les da igual ponerse un escotazo que llevar una media en cada oreja, el resultado es el mismo. Entiendo ahora el "look" de la Merkel. En fin, aquí la peluquería no la amortizan por lo que veo... y mira qué es cara! Con su extrema practicidad, no hay peluquería en que no tengan un amplio catálogo de precios, dado que el corte, teñido, mechas... etc tiene distinto precio según el largo de tu cabello (muy corto, corto, mediano y largo). Y si hay dudas, cogen una regla. 

Es curioso ver cómo los austríacos, hablando el mismo idioma y perteneciendo a una cultura y zona geográfica tan cercana, son completamente diferentes. Son los alemanes "latinos" que digo yo. Son gente directa que se llevan bien con sus vecinos pero que jamás aceptarán esa tendencia alemana a sentirse algo superiores.  Por el momento no me he podido relacionar con alemanes por el problema del idioma, así que mi círculo internacional se reduce a Gerburg y a Uli, que es una amiga que habla castellano (claro, para eso sale con un chico de Eibar!)

Los bávaros son bastante pijos. Hasta el punto de que no tienen ni un sólo Primark o Decathlon, algo que en el resto de Alemania sí tienen exceptuando Munich y Hamburgo (la otra gran ciudad "jet set"). Menos mal que tengo un Lidl al lado de casa... Pero claro, tampoco hay chinos (en el sentido de "local chino") en los que puedas encontrar cosas tan útiles como papel de envolver a 0,50 euros. Sin embargo salir a comer no es más caro que Madrid, el precio es muy parecido.

Y respecto a los españoles, bueno, veo muchos jóvenes en busca de su primera oportunidad visto cómo están las cosas en España, que luego se encuentran de bruces con la cruda realidad que es que, aqui ni te miran si no hablas un buen alemán, nada de nivel medio o bajo. A eso se le añade el problema que tenemos los extranjeros en encontrar un piso en una ciudad donde sobra la demanda y falta oferta, donde los propietarios pueden elegir entre cientos de inquilinos solventes y pueden tener el piso arrendado al mes de ponerlo en la inmobiliaria, a precios exorbitantes. Yo soy la más "pija" porque la empresa me ha puesto un piso para mi sóla en una buena zona, lo cual es un auténtico lujo.

Qué ganas tengo ya de ir a casa por Navidad ahora que me han desconvocado la huelga de Iberia!!!